
Hay un placer que solemos evitar (no hablamos de espiar el chat del Blackberry de nuestra pareja) por falta de costumbre: disfrutar de la entrada o primer plato. Para ello es muy importante -se lo aseguramos- que de chicos hayamos sido obligados a cumplir ciertas actividades que podían desagradarnos con justa razón. Por ejemplo, ir al colegio. Esto nos permitirá -ya de grandes- incursionar de manera más práctica en el aprendizaje, a través de pequeñas obligaciones no deseadas en un primer momento, pero que luego se transforman en impostergables. Reservar online también es una de ellas.








